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En una nueva edición de este encuentro, tres presentaciones relámpago y un desafío colectivo dejaron una conclusión contundente: la mayor barrera para integrar IA no es tecnológica, sino mental.
En un contexto donde la inteligencia artificial dejó de ser promesa para convertirse en urgencia operativa, Interact reunió a profesionales de distintas agencias en una nueva edición del CrossTalent, un espacio que funciona como termómetro del ecosistema digital local. Entre demostraciones exprés, desafíos colaborativos y debates sobre integración, seguridad y costos, emergió una certeza compartida: la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de adoptarla.
El encuentro volvió a poner en escena uno de los dilemas más urgentes de la industria: cómo incorporar inteligencia artificial sin perder criterio, velocidad ni confidencialidad. Durante la primera etapa, distintos referentes mostraron, en apenas tres minutos, cómo están resolviendo problemas reales dentro de sus organizaciones.
Los usos infinitos de la IA
En el primer caso, se presentó el proyecto más ambicioso del equipo de la agencia: un “cerebro” compartido para cada cliente, accesible por todo el staff y actualizado en tiempo real. También puso sobre la mesa un tema que atravesó todo el evento: la confidencialidad. Qué información se sube, dónde se aloja y quién la ve ya no es un detalle técnico, sino un riesgo estratégico.
El segundo ejemplo tuvo como punto de partida una idea fundamental: cuando la IA falla por falta de sesgos. Así es como se mostró la producción de un dashboard interno combinando modelos de IA para mejorar prompts y acelerar procesos. La herramienta logró integrar toda la nómina de la empresa, costos asociados y proyectos activos
El tercer caso se trató de un proyecto personal desarrollado en Claude: una herramienta para potenciar inbound y generación de nuevos negocios desde LinkedIn, que le llevó un tiempo total de desarrollo de 15 horas. El resultado es un sistema que ordena, prioriza y acelera el trabajo comercial sin perder el toque humano.
El desafío final: 30 minutos para resolver el peor dolor
Las cuatro mesas del evento debieron elegir al integrante con el “peor dolor” operativo. Sin conocerlo previamente, cada equipo tuvo 30 minutos para que una IA propusiera soluciones.
Hubo casos que parecían “misión imposible”, pero el ejercicio dejó una enseñanza transversal: hay infinitas maneras de llegar al mismo resultado. La conclusión que atravesó todo: la integración es el verdadero desafío.
Más allá de las herramientas, los speakers coincidieron en los mismos puntos críticos:
Un cierre que resume el espíritu del encuentro
La frase que quedó flotando en el auditorio fue simple y poderosa: “El único bug es nuestra cabeza que nos dice que no podemos.”
El CrossTalent dejó claro que la IA ya no es un diferencial: es un terreno común. Lo que marcará la diferencia será la capacidad de integrar, priorizar y decidir con criterio humano.